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miércoles, 17 de diciembre de 2008

La inseguridad y un peligroso pacifismo

Víctimas fatales

Alberto Atienza

Y siguen sumando las víctimas fatales, con secuela de dolor, producidas por un hampa desmadrada. La policía, ahora cobijada su ineficiencia (con algunos aciertos parciales) por un ampuloso ministerio de seguridad (así no más, en minúsculas). Una repartición que dispone de un enorme edificio repleto de civiles que juegan a ser investigadores, lanzan planes de prevención que no funcionan, toman café y los sacan a los piques cuando intentan dar la cara luego de un crimen o asalto. Sería más útil a la comunidad, ese inmueble, en función de escuela. O de centro de contención para los niños que devienen inexorablemente en delincuentes (cuenta hasta con una piscina, salón de actos y terrenos).

Pero, así son las cosas. La burocracia pesa más que el bien común. Un ministerio es un botín electoral muy preciado. ¿Quién les dice a los ahí albergados, que perciben sueldazos, que tienen que irse a la casa? ¿Quién se decide a reorganizar de una vez por todas a la policía y tornarla operativa en su máxima capacidad? El gobernador, evidentemente, no funciona en tal sentido. Siempre está en otra cosa. Sospechado de ser un adicto a la minería, igual que su mentor don Gioja, no se anima, no quiere o no puede poner sobre su mesa de trabajo el tema de la inseguridad. Acaso haga falta que una noche de estas encuentre a un chorro parado sobre su mesa de luz (necesariamente el ladrón debe ser de baja alzada, colega del gobernador, para situarse al lado del velador) y recién ahí, acaso, recién tome a su cargo el asunto.

O acaso, lo peor, que perpetren un asesinato (otro más) que la sociedad considere como muy grave (todo homicidio es un delito cometido contra la humanidad entera) pero algunos casos repercuten más que otros, para que se le caiga parte del gabinete, vuelvan los cacerolazos y las explicaciones que nada dicen.

Luego del estruendo de prensa y de situar a un nuevo ministro en el tembladeral del anterior, todo seguirá igual.
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La lista de atrocidades cometidas por los delincuentes aumenta en número de hechos y crueldad. Difícilmente pueda olvidarse la imagen de un anciano carpintero, que clamaba desesperado ante las cámaras de TV, despojado de todos sus ahorros. Segundo robo del que fue víctima. Poco tiempo atrás ladrones le quitaron otros bienes y asesinaron a golpes a su esposa. ¿Qué le quedaba? La triste soledad del viudo a quien le arrebataron cruelmente a su compañera. La pobreza. La impotencia. Y llorar como un niño, sin vergüenza, sin consuelo, como un niño.

Una señora mayor fue atada y amordazada ante su hijo cuadripléjico. Murió la octogenaria, acaso por un paro cardíaco, asfixia (hay personas que tienen dificultades serias para respirar por la nariz) o falleció por otra causa implementada por los delincuentes que ingresaron a su casa.

Una mujer atacada en el Cerro de la Gloria (¿y la vigilancia?) por un violador. Brava la fémina, cuando era arrastrada por el malviviente hacia un sitio oculto le dio un piedrazo en la cabeza.

A una jovencita la asaltaron con un arma de fuego en Perú al 2800. Bajó del micro y detrás de ella, el ladrón que ya la había marcado. La amenazó con un arma de fuego que llevaba en la parte de atrás de la cintura, como hacen los chorros, tapada por una larga remera suelta. Alguien dijo una vez que los micros van siempre llenos de gente buena. Eso era antes. Ahora, junto a las personas buenas como a esa linda vecinita de calle Perú, llamada Celeste, viajan los chorros. A nadie se le ocurre (de la policía se trata) chequear a los ómnibus que cubren el servicio de las zonas, conocidas por todos, donde los ladrones toman cerveza, se emborrachan, largan tiros, se drogan y orinan en las esquinas. Los operativos en esos lugares, donde también habita gente trabajadora, honesta, generalmente sojuzgada por el hampa imperante, deberían ser constantes.

Quienes deben vivir intranquilos, a la espera de un allanamiento, de que les incauten cosas robadas, que los alberguen en la casa de piedra, tienen que ser los que eligieron vivir violentamente del prójimo y no la ciudadanía. Eso se sabe. Ningún funcionario, al parecer, tiene las agallas (en realidad la palabra es otra) para emprender una dura política de prevención.

Mientras tanto, nuestro gobernador (algo de posesión existe, lo votamos, lo pusimos en ese lugar) está siempre en otra. Algunos de sus coqueteos son altamente peligrosos para Mendoza, como su actitud no definida acerca de la minería contaminante. Hay que tener mucho cuidado con eso. El castigo que conlleva abrir la compuerta de una actividad perjudicial para los humanos, puede ser muy grande. A algunos los alcanza en vida, a otros en la muerte.

Otra vez en la inseguridad. Se alzan a cada rato voces que pregonan el desarme de la población. Ahora bien ¿Qué defensa tiene un hombre grande que cruza el barrio cívico y le rompen la cabeza a garrotazos, no murió de pura suerte, pero quedó afectado físicamente de por vida? Ninguna. Los policías, en la invisibilidad absoluta. Si ese señor hubiera portado un arma, ahora tal vez estaría sano y con algunos pesos más. A ese mismo hombre lo asaltaron, poco antes, en la puerta de su casa en el Barrio Bombal y le sustrajeron una cantidad importante de dinero que había recibido de Buenos Aires por la venta de unos cuadros. También lo dañaron físicamente. En esa ocasión tampoco pudo defenderse.

Al joven que en la cuarta sección le sustrajeron la bicicleta, arma de fuego en mano y luego lo balearon, no le dieron chance de sobrevida.

Los casos de personas golpeadas salvajemente o asesinadas luego de que entregaron sus pertenencias son casi innumerables en lo que va del año. Y los pacifistas trasnochados insisten en que la ciudadanía se entregue mansa a la delincuencia. ¿Por qué no ejercer el derecho de defensa? Más claro ¿Por qué tiene que seguir vivo, tomando cerveza, inhalando coca, meándose encima, el asesino y su elegido, pase a lo bajo de la tierra o al nicho? ¿Qué lógica absurda, estúpida, ordena los pensamientos de esos propagandistas del desarme ciudadano? Si el destino no hubiera puesto una piedra cerca de la mano de la señorita que un violador atacó en el Cerro de la Gloria, acaso la estarían velando ¿Hay que marchar como borregos, resignadamente, al encuentro de la muerte? ¿Por qué? Toda persona mayor puede poseer un arma de fuego. Es imprescindible que reciba instrucción profesional para manejarla. También, que la guarde en un lugar inaccesible para los jovencitos y niños de la casa. Y luego, se sabe que es duro, disponerse a usarla en defensa de su vida y la de su familia. ¿Por qué, ante un sistema de seguridad que hace agua, el gobierno no propone, contratando a buenos especialistas con los que se cuenta, la implementación de cursos de tiro defensivo?

Interrogantes que no tienen respuesta. Queda lo que decida cada uno. Y como están dadas las cosas, con una delincuencia descontrolada, restan pocas opciones entre la vida y la muerte ante un asalto.

Redacción La Quinta Pata, 17 – 12 – 08

La Quinta Pata

lunes, 7 de julio de 2008

La nena

Alberto Atienza

Se le antojó al imbécil que la nena era para él. Su padre, en la cárcel, por elegir mal la forma de ganarse la vida, o por lo que fuere, no le dijo, no tuvo tiempo, no lo sabía porque no se lo dijeron a él o no quiso, finalmente, no le habló a su hijo del respeto.

La nena estaba cerca. Compartían todos un lote en una villa eufemísticamente llamada barrio. Tres familias con sus humildes casas en un predio suficiente para una. Con la promiscuidad que la falta de espacio implica. El imbécil, dieciséis años, edad en la que muchos pibes cursan el secundario, aspiran a entrar en la universidad. Vida suficiente para trabajar en una verdulería en el acomodar camotes, ayudando a vecinas a llevar tomates a los monoblocks o ser cadetes de farmacias que sufren frío, calor, cansancio y luego aportan el sueldito a la casa.

El imbécil, en vano en el mundo, como acto de contrición de político, decidió poseer a la nena de muñecas todavía. Ella, nada que ver con el morbo de la sexualidad temprana de ese vecino, que debería haberla mirado como parte de un hogar grande, prima, hermana y no convertirla en el primer hito de su cadena delictiva. El imbécil la encerró. Le pegó hasta quebrar su voluntad. Criado en la violencia ejerció su crianza. La despojó de ropas. La violó.

La nena, once años de edad, no le contó a sus padres lo ocurrido, el infierno que le cayó encima. Amenazada de muerte, por el imbécil la nena guardó silencio.
Hasta que otro hecho irrumpió en ese desafinado concierto de pobreza: la nena quedó embarazada. Dio a luz un bebé de pocos gramos, por fortuna sano. Denuncia policial. El imbécil, maleducado o nunca educado por su padre convicto eludió la prisión, por ser menor de edad, un privilegio que favorece a los imbéciles por el único distingo de ser menores. Multiplicó sus amenazas desde la impunidad, desde su imbecilidad acaso congénita, tal vez lombrosiana. Su madre, la propia madre de un imbécil dañino, potenció las maldiciones proyectando la temible figura del preso padre ya van a ver los que les va a pasar cuando salga en libertad el moncho.

Ella, la nena, víctima de algo que nunca imaginó, trata a su bebé como si la criatura fuera una barbie. Lo acuesta con cariño, le habla con su voz más fina. El fruto de sus entrañas es mitad juguete mitad hijo y ella mitad niña mitad madre.
La sociedad pacata comedora de asados en fines de semana se horrorizó ante la difusión de la noticia. Ya tenían tema para hablar cuando amainaron las provocaciones de una presidenta sin cintex en la boca y la obsecación de productores que generan inflación y desabastecimiento en la comisión de un delito como es obstruir rutas.

Es que los reclamantes rurales se parecen mucho al imbécil: queremos esto y es nuestro y no importa quién pierda. Y el gobierno central, igual. Los anteriores gobiernos nacionales, lo mismo: enajenaron las empresas públicas, los bancos de la gente, destruyeron ferrocarriles, permitieron que ingleses, malayos, actores de cine, modistos, se convirtieran en dueños de latifundios a lo largo y ancho de la Argentina, cercando ríos, lugares de leyenda, construyendo aeropuertos en esos estados dentro de nuestro estado.

Nuestros políticos se comportaron de modo idéntico al del violador adolescente: yo quiero esto, me beneficia, me importa un bledo el perjuicio que a alguien le caiga. Yo soy feliz, pensó en algún momento el imbécil. No lo preocupó el llanto de la nena, su dolor, la destrucción de su mundo de inocencia. No le mueve un pelo ser padre de un bebé. A los gobernantes y a los productores no les interesa la gente. Se mueven impulsados por sus bolsillos, por su protagonismo, por ver sus carotas en la TV, en los diarios.

Están, de los dos lados, incapacitados para el diálogo, para el entendimiento. Como el imbécil, que nunca le dijo a la nena que ella le gustaba, si quería ser su novia y llevar la cosas por una vía normal. Propuestas coherentes, razonables, como seríamos capaces nosotros de instalar ahora si fuéramos gobierno o productores.

La Quinta Pata

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sábado, 28 de junio de 2008

Ecogas condena a familias mendocinas a sufrir frío

Alberto Atienza

Crueldad y falta de memoria. Todo eso reunido en un solo pack exhiben los altos funcionarios de la empresa de capitales italianos ECOGAS, con asiento en Mendoza. La moda que han adoptado para armarse de efectivo: le mandan a un usuario un aviso en el que le comunican que debe una boleta. Se presenta el cliente a pagarla y una chica que consulta una computadora informa que son 4 facturas antiguas. La persona dice que cree haberlas pagado y marcha a su casa a buscarlas. No las encuentra. En medio de eso le llega el corte de gas.

Contado. En la empresa exigen contado rabioso. No dan, como antes, cuando la firma era argentina, financiación. Hasta estos mismos empresarios de la patria del Dante proponían antes sistemas de crédito ¿Por qué? Porque tres, cuatro facturas a veces representan casi un sueldo.

Las grandes dudas no satisfechas por los empleados que atienden a los usuarios (o habría que decir perjudicatarios) ¿Por qué nunca hubo una conminación de cobro por parte de ECOGAS hacia esos clientes con atraso? ¿Cuál es la razón por la que no se les suspendió el servicio por alguna de esas facturas, una, cuando es más fácil cancelar? Es norma en la empresa de gas y en las otras similares el corte del suministro ante la demora en pagar una sola boleta ¿Cómo se les pueden pasar cuatro?

ENARGAS ente de control de ECOGAS es funcional al segundo. Cuando se le plantea a una joven empleada de ese agente fiscalizador la situación (pibas por todos lados, sin capacidad de resolución) responde que es privativo de ECOGAS conminar al pago o no, cortar el fluido o no. En ningún momento le causa extrañeza la pregunta: ¿Usted no cree que la firma manda al cobro facturas antiguas en la especulación de que muchos no conservan viejos comprobantes de pago?
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Dije crueldad al comienzo de esta denuncia. Y es así. Sólo alguien muy cruel puede privar a una familia de la calefacción y de preparar comida caliente en uno de los más crudos inviernos mendocinos. Y todo por una confusa danza de facturas sobre las que nunca existieron reclamos para avisar al cliente que quedaría aislado en el frío. Cruel decisión. Antihumanitaria. Y sospechosa.

El tema de la memoria es también muy grave. Desde 1875 aproximadamente, por situaciones difíciles que afectaban a Europa, comenzaron a llegar a la Argentina inmigrantes. Españoles, muchos italianos. Durante años se mantuvo el flujo. Venían, me consta, mi bisabuelo Santiago Repetto fue uno de ellos, famélicos, con poca ropa, solos, únicamente con un bagaje de ilusiones. Eran recibidos en Buenos Aires por una organización estatal, en el Hotel de los Inmigrantes, enormes instalaciones que aun se conservan. Allí se los identificaba, les proporcionaban alimento, higiene y eran derivados a destinos de trabajo La mayoría de ellos se quedó para siempre en nuestra tierra y fundaron familias de las que descendemos miles de mendocinos. Luego de las dos grandes guerras mundiales siguieron llegando en grandes oleadas empujados por el hambre que reinaba en la mayor parte de Europa.

Y ahora han vuelto los italianos a Mendoza. Ya no por necesidad, sino porque adquirieron las acciones de una empresa estratégica para el bienestar del pueblo (gas domiciliario) a argentinos vendepatrias (Menem y sus aliados de la oposición) Han retornado con sus trajes de llamativos paños, con ese refinamiento tan europeo que los caracteriza, pero sin memoria. Hacen como que no saben que en esta tierra la sangre italiana está presente con toda su fuerza y amor. O perdieron registro de quienes fueron, de lo que necesitaban para seguir vivos y se los dimos. O son unos crueles totales.

Repito. No se puede dejar sin calidez en un tremendo invierno a una familia con niños chicos, a una señora sola, a nadie. Ni un animal merece ser condenado al frío. En el caso del gas hay que buscar una solución antes de aplicar ese recurso duro, de sello fascista. Por ejemplo, la financiación. Es muy difícil que una familia que vive al día reúna, en mínimo plazo, antes de proceder a la suspensión del servicio el monto supuestamente adeudado, pero exigible en un todo. Entonces ¿Por qué no aplicar planes de pago a esas deudas de existencia casi virtual? “La empresa no tiene capacidad para hacer eso” responden las empleadas. Todos sabemos que ECOGAS gana dinero a carradas (nunca una auditoria del gobierno provincial para saber exactamente cuánto se llevan) Entonces no dar facilidades, como se hacía, constituye otro acto de crueldad para con la ciudadanía.

¿No quieren financiar? Muy simple. Tercericen el cobro por esa vía. La empresa percibiría un contado neto importante, un banco, intereses y las familias no caerían en el frío, en el sufrimiento y las enfermedades que las bajas temperaturas producen.

La historia de la Argentina y la de Mendoza en especial está muy ligada a Italia. Como se dijo, por las corrientes migratorias. Porque la cultura de la península pasó a formar parte de nuestra vida. Porque somos (y si no basta recorrer la guía de teléfonos) de origen italiano y también español. Nos sentimos orgullosos de nuestra sangre mendocina, de nuestro empuje progresista, de nuestro arte y de ser descendientes de idénticas familias a las de ustedes, gerentes y altos jerarcas de ECOGAS.

Venimos de un árbol común y nos hacen esto.

La Quinta Pata

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sábado, 21 de junio de 2008

De canas, motos quilomberas y flautistas

“No les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar”

Alberto Atienza

“No les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar” dijo Oliverio Girondo en su libro “Espantapájaros” refiriéndose a las mujeres a las que les disculpaba que “tengan los senos como magnolias o pasas de higo, un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida”. Duro Girondo con el bello sexo. Si no, volaban, chau. Blandos nosotros con los policías mendocinos (mujeres y hombres) no sólo no saben volar sino que a las 22 horas desaparecen de las calles como por arte de encantamiento. Cuando llueve, al parecer, el agua que cae los disuelve. Al oscurecer, las brumas los esfuman. “Es que a los policías mendocinos les gusta dormir de noche”, dijo un conocido opinólogo local. En cambio los chorros, como esos dinosaurios de sangre caliente, alteran su ciclo de sueño.
***
Estudios suecos (que los hay los hay) determinaron (vaya a saber cómo) que los sujetos que se desplazan en automotores con escape libre o semi libre (directamente atronador) exhiben, denotan, con el ruido, un deseo insatisfecho de penetración (no es necesario decir dónde). O sea que arman barullo porque nadie les da bola en eso de. Así como las ratas una vez invadieron un poblado y tuvo que venir un hombre con una música subyugante y llevárselas a la Loma del Toor (El flautista de Hamelin) así, las scooters de 100 centímetros cúbicos enroladas en deliveries, otras particulares, a las que se suman perimidos bolones de óxidos (autos) de los 70 de los 80 y algunos más nuevos, económicos, comprados con planes de ahorro o prestados por la tía, surcan nuestras calles a mil. Cortan la charla. Nos roban la frase final de la película que vemos en la tele porque el ruido se superpone al parlamento (“Este es el comienzo de una hermosa...FRAGOR ... “Casablanca” Ingrid Bergman, Humprey Bogart) Salta en la blanca cama el internado en terapia intensiva. Se despierta el bebé. ¿Quién de nuestros (y de nadie más) funcionarios oficiará de flautista de Hamelin?
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El paisaje más bello del mundo (para algunos), El Arco del Triunfo en París, gigantesco, con las envolventes placas de las batallas ganadas por Napoleón. La llama votiva perenne, el ramo de flores frescas, todos los días, en la lápida del soldado desconocido de esas guerras. Otro. Un atardecer en la bahía de Luanda, Angola, África Occidental. El sol dorado feroz enorme, ahí, casi al alcance de la mano. Más cerca. Las 8 de mañana en el Parque Central de Mendoza. Los patos del lago saludando a quienes les llevarán más tarde el desayuno. Aire fresco. Puro. Algunos deportistas corren enbuzados. Pocas señoras con perros lentos, análogos a ellas en movimientos. Hermosas chicas ingresando a los saltitos a la vida. Ciclistas solitarios con brillantes rodados. Pájaros extraños, de colores subidos, que recalan por minutos en esa isla. Y de pronto el estruendo. Una moto. O casi moto. Una suerte de inodoro con ruedas irrumpe. Y por los oídos, que no tienen párpados, ni persianas, ingresa el estremecimiento. El fin de la paz. La alteración. La bronca. Flautista, ¿Dónde estás?

La Quinta Pata

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lunes, 12 de mayo de 2008

Fayad, el Macri menduco

Fayad, el Macri Menduco

La Pata Semanal

Ramón Ábalo

Desde hace unos días, el centro de la ciudad de Mendoza se ve conmovido por una decisión de la Municipalidad capitalina que mandó mediante la fuerza pública a unos doscientos efectivos policiales para desplazar e impedir la presencia de vendedores ambulantes, en un radio de unas cuatro o cinco manzanas de este sector.

Esta decisión se identifica con el intendente Víctor Viti Fayad, que asumió el cargo por el voto en las últimas elecciones del pasado octubre. Desde el primer momento, Fayad tomó decisiones, como hace un par de meses, de desalojar a artesanos que día por medio ofrecían sus obras, expuestas con criterio armónico con el lugar en el kilómetro cero y Plaza España de nuestra ciudad. Con la misma tónica represiva había anunciado anular el cuidado de automotores, que podían estacionarse en la vía pública. A esto se agrega esta última confrontación con los vendedores ambulantes. Por otra parte produjo cientos de despidos de personal municipal, que contaba con simples y precarios contratos.
Leer todo el artículo - CerrarDe ninguna forma estos actos tienen fundamentos firmes, en lo que hace a lo institucional o a una supuesta preservación de la buena imagen de la ciudad capital, en función de los peatones cotidianos, y más que nada en defensa de la vigorizada industria del turismo.

La comparación no es arbitraria: al igual que Macri, aquí en Mendoza, Fayad se ha convertido el gran inquisidor y en la encarnación de los remanentes neoliberales que se enseñorearon con su recetario fracasado a lo largo del país, y lo asolaron, durante la fatídica década menemista.

La aplicación de estas políticas se identifican con lo que el intendente expresa en el plano de la ideología: proviene del radicalismo anti-concertador y estuvo prendido a los faldones de Elisa Carrió.

En los últimos días Fayad ratificó esta posición afirmando su adhesión a quien – la Lilita de la Coalición Cívica – se ha transformado sin retorno en una cruda expresión de la derecha confesional.

La Quinta Pata

lunes, 28 de abril de 2008

La Pata Semanal: Mendoza, tierra del buen sol, del buen vino y del granizo

Antigranizo

Entrevista al profesor Salvador Vozzi

por Alberto Atienza

Salvador Vozzi, licenciado en Ciencias Políticas y Sociales, periodista durante años de la Dirección de Difusión del Gobierno de Mendoza, ex director de canales de TV en Mendoza y en el sur argentino es un atento observador de la economía mendocina. Sus comentarios y estudios son propalados por una red de radioemisoras rurales que tiene su base en el Valle de Uco, una de las zonas agrarias y vitivinícolas por excelencia de la provincia. Es también novelista. El diálogo con este profesional, preocupado por el desarrollo y contratiempos de la economía local girará en torno a un fenómeno climático considerado como una maldición por los que cultivan la tierra: el granizo. Este meteoro, pesadilla para el hombre de campo, presente en oraciones folklóricas cantadas como “La Virgen de la Carrodilla, varias veces convertido en blanco y desolador personaje en tramas escénicas de la Fiesta Nacional de la Vendimia, ha sido objeto de pormenorizado análisis por el licenciado Vozzi.

-- Profesor, para quien no conoce Mendoza ¿Podría definirla, no como ciudad, sino en términos productivos?
Desde el mismo momento del origen del tiempo, Mendoza, mantiene las características climáticas que la naturaleza dispuso para ella. Le dio montañas, valles, algunos ríos, clima templado, poca lluvia, vegetación escasa, atmósfera limpia, pocos vientos, todas ellas características que en sí mismas, constituyen un desafío ineludible para quien quiera habitar en ella, puesto que le exige trabajo, esfuerzo y paciencia para habitarla.
Leer todo el artículo - Cerrar--Eso, que usted enuncia, con el paso del tiempo dio un resultado importante
--Estos últimos aditamentos, conformaron un oasis productivo de gran valía en la región Oeste de la Argentina, que transformó un desierto en grandes ciudades, enormes plantaciones de viñas, parrales de chacra, de frutales y de tantas otras cosas que alegran el espíritu de quien las trabaja y pone muy contento a sus bolsillos, como un premio a tanto esfuerzo y dedicación.

--Un poco su respuesta se refiere a los orígenes, un estado de lucha, esfuerzos y premios, traducidos en progreso, bienestar económico para productores agrícolas en general y bodegueros, pero los tiempos están cambiando ¿O no?
--Mendoza no es una isla en el planeta Tierra. Por el contrario, está inserta en un sistema global, que le hace gozar de las ventajas de la pertenencia y padecer las consecuencias de sus falencias. Hoy, el planeta entero, gracias al descontrol en el manejo de las variables energéticas de la industria y en general de la forma de vida que se ha adoptado, dicho accionar ha afectado grandemente el clima en todo el orbe, produciendo lo que se llama efecto invernadero, es decir, un recalentamiento global del clima, con aumento constante de la temperatura reinante en todos lados. La consecuencia que ello trae aparejado son el incremento de la violencia del viento, la lluvia, la nieve, el granizo y en general todo acontecimiento climático que afectan permanentemente el planeta en toda su extensión. Como es obvio comprobar, Mendoza, no escapa a esa tendencia, padeciéndose también en nuestras tierras ese efecto no deseado de la acción del hombre.

--Ese slogan que tan bien definía a Mendoza, “tierra del buen sol y del buen vino” aunque no para invitar a turistas ¿Se le podría agregar a esas cualidades y, del granizo?
----Y para aligerar un poco el tema, que no es sencillo ni de fácil aceptación por parte de los gobernantes, acaso se podría. Si sirviera para eso, en buena hora. Lo objetivo es que en Mendoza siempre cayó granizo. Algunas veces hizo daño y otras no, pero siempre cayó y en abundancia. Cuando la sociedad adquirió su mayoría de edad y pudo organizarse convenientemente, comenzó a luchar contra esta característica climática nuestra. Se pusieron en marcha muchas ideas, que iban desde el seguro agrícola obligatorio, la malla antigranizo, el sembrado de nubes con yoduro de plata por aviones. En algunas ocasiones no se hizo nada. Algunas veces volaban dos aviones, otras, cinco y a veces más, pero en todos los casos, el granizo siempre siguió cayendo y lo hizo por una razón muy sencilla: en Mendoza cae granizo naturalmente. Y contra eso no se puede, lo que está perfectamente demostrado en las estadísticas que posee el propio gobierno provincial, que nos indican que anualmente se destruyen en promedio, quince mil hectáreas de áreas sembradas y cultivadas, sin contar con los daños que se producen en las áreas urbanas y los trastornos que ello ocasiona en cauces aluvionales, caminos, casas particulares, edificios públicos y otros lugares.

--De lo que se deduce...
--Aquí, es importante detenerse en el análisis, porque del resultado del mismo, pueden salir conclusiones llamativas. Las estadísticas demuestran que existe una tendencia que, año tras año, se cumple, que nos dice que esas quince mil hectáreas de las que hablábamos anteriormente, inevitablemente hay que tomarlas en consideración como algo que se perderá. Dicha pérdida, afectará directamente a algunos productores en particular, otros, con más suerte, se salvarán, ese año, aunque tal vez no el próximo. Los productores con mayor poder económico, gracias a la malla antigranizo en sus cultivos, podrán zafar más o menos bien, en tanto y en cuanto, el granizo caído no les destruya la cobertura protectora de esos cultivos, porque si no tendrán un costo adicional al reponer esa malla destruida y lo que no se perdió por el granizo en cuanto a producción, sí lo fue en cuanto a infraestructura.

--Salir de las brazas y caer en las llamas, como decían las abuelas
--Algo así. Por lo tanto, el daño, sea de un origen u otro, se produce, causando el mismo efecto económico en el productor chico, que pierde su producción y en el grande, que pierde parte de su infraestructura protectora Ante el hecho comprobado que año atrás año, se deben contabilizar pérdidas que inevitablemente se producirán. Quizás haya llegado la hora de analizar el problema desde otro ángulo, con una filosofía distinta a la que se utiliza actualmente por parte de los productores y del gobierno mismo en la lucha contra este flagelo natural. Hasta ahora, la caída de granizo y su efecto sobre los cultivos, se ha dejado librado a la suerte del productor, creyendo que solamente un factor aleatorio es el responsable del daño ocasionado, razón por la cual, se lo atiende económicamente, siempre en forma parcial y a destiempo, agudizando con ello la situación que está viviendo. Pero lo paradójico que esto trae aparejado es que quienes comparten todo el sistema productivo, que va desde la producción, comercialización y exportación de los productos provenientes de la tierra, miran para otro lado, como si el problema fuera nada más del afectado directo y no de todos. Esta es una realidad con la que debemos convivir, con resultados nada alentadores, porque años tras año, los daños se producen, los legisladores siguen interpelando a los distintos ministros de economía de la provincia y las soluciones no llegan, quedándose las discusiones en el terreno aéreo, sobre si volaron dos o tres aviones, o más y si el sembrado de nubes sirvió o no, no llegando a nada, mientras el granizo sigue cayendo en cualquier lado. Mientras no se reconozca que el daño que el granizo produce en Mendoza es sistemático y recurrente, no se podrá salir de este círculo vicioso, con enormes gastos estatales en materia de aviones, sin resultados prácticos y palpables a la vista.

--¿Qué salida avizora?
--El daño del granizo debe ser considerado un costo de base de la producción de Mendoza. Si el mismo cae, bien. Si no cae, pues, mejor, pero no se puede desconocer esa realidad que, año tras año, comprobamos en las estadísticas. Entonces, a partir de allí, siendo un costo de producción nuevo, debe ser tomado en consideración como tal e incorporado al precio de venta del producto, porque de no hacerlo, se seguirá desoyendo los consejos que da el sentido común. A partir de este reconocimiento, entonces, se deberá encarar otro problema, cual es el del financiamiento de ese costo, para que el mismo, no influya negativamente en todo el sistema.

--Todo esto traducido en números, si es posible hacerlo ¿Qué significa?
--Si de cifras hablamos, debemos realizar una simple cuenta. Una hectárea en producción, da, aproximadamente, en el año, unos cinco mil pesos. Si se destruyen 15.000 hectáreas en producción, entonces, llegamos a una cifra total de daños de más o menos setenta y cinco millones de pesos en el año de pérdida por efecto de la caída del granizo. A eso se le debe agregar los destrozos en la infraestructura, ya sea edilicia, caminera y demás, con lo que llegaríamos a una cifra cercana a los cien millones de pesos anuales por este concepto, siempre aproximadamente. Como vemos, es una cifra importante, pero comparada con la del Presupuesto Provincial – en el año 2.007 está calculada en 4.300 millones de pesos – es relativamente pequeña y accesible.

--¿Y las formas en que el Estado provincial le sale al cruce al problema?
--A partir de esos datos, podemos comprobar que el problema del granizo en Mendoza, se reduce a una cifra de cien millones de pesos anuales. Si a esto le agregamos que el Estado provincial gasta unos quince millones de pesos en la lucha antigranizo, a través del sistema de aviones, más algunos subsidios puntuales, créditos a baja tasa de interés, alguna ayuda nacional y unas pocas semillas que da a los productores afectados, no estaríamos muy lejos de la realidad si afirmamos que se logra paliar, escasamente, el treinta por ciento de esa cifra, lo que representa algo muy pequeño con relación a la pérdida que deben soportar los afectados, generalmente personas con pocos recursos, lo que los lleva a una situación de vida de estrechez más que llamativa.

--Y desde su óptica ¿Cómo modificaría el actual cuadro de situación?
--Cambiando la filosofía de análisis de toda la problemática. El granizo debe ser dejado de considerar un problema aleatorio, es decir, resultante de la suerte del productor y ser visto como un daño a la economía en general de Mendoza y por lo tanto, afecta a todos por igual. El financiamiento del monto total de los daños anuales, debe surgir como resultado de una ingeniería financiera que debe instrumentar el Estado Provincial, mediante un sistema aplicable de seguro agrícola, que el productor pueda pagar, más la lucha antigranizo a través de aviones para hacer lo que se pueda y fundamentalmente, aplicar un impuesto a la producción frutihortícola total de Mendoza, con una alícuota proporcional a cada una de las etapas de todo el proceso, es decir, a la producción, comercialización y exportación de los productos, debiendo ser administrado el sistema, a través del anunciado banco provincial, evitando experiencias anteriores donde la burocracia estatal se terminó devorando todos los intentos que se realizaron en esta área.

--¿Por ejemplo?
--El producto Bruto Geográfico de Mendoza, en materia de agricultura y ganadería, es de más o menos 1.100 millones de pesos, siendo el 90% lo que proporciona el primer rubro, es decir unos mil millones de pesos. Si a esa cifra se le aplica un impuesto del 6%, destinado a ese fondo para lucha antigranizo, y se lo reparte en partes iguales entre producción, comercialización y exportación, estaríamos hablando de una imposición para cada uno de esos sectores de apenas un 2%, una cifra irrisoria, particularmente que se la pagaría en el caso de que se coseche. El monto recaudado sería del 60% del total que, más la recaudación del seguro agrícola, conformaría el ciento por ciento del total. Usted dirá que un 2% de un nuevo impuesto es mucho, pero piense que si se cosecha por valor de 100 mil pesos, un 2% representa apenas dos mil pesos, que en caso de ser afectado por el granizo, le servirán para obtener dinero que el sistema le provee, cuando la piedra que cayó le destruyó la cosecha. Como vemos, en principio, el sistema es susceptible de ser encarado sobre bases racionales.

--Su planteo profesor es claro, aunque es mi obligación como periodista, dejarle caer un “pero...”
--Tal vez el problema mayor se lo debe buscar en la mentalidad que impera en la sociedad al respecto, donde nadie quiere hacerse cargo de los daños que el granizo ocasiona y menos aún pagar algo por su suerte. No obstante, el tema merece ser analizado en profundidad, donde el Estado deberá levantar la mira, apuntando hacia el futuro, dado que éste se presenta muy complicado en materia climática para los próximos años, y siempre rogando que esa destrucción de 15.000 hectáreas de cultivos no se incremente, como lo estaría indicando el sentido común.

La Quinta Pata

viernes, 11 de abril de 2008

La Pata Semanal: Osvaldo Bayer en Mendoza

Osvaldo Bayer El lunes 24 de marzo por la mañana, con motivo de la inauguración de la FM de LV8 Radio Libertador, se presentó en Mendoza el historiador y periodista Osvaldo Bayer. En la tarde también participó del Festival musical en conmemoración del 32° aniversario del golpe de Estado de 1976, celebrado en la Plaza Independencia de nuestra ciudad.

Bayer habló por más de una hora en la sala Paco Urondo de la radio frente a unas doscientas personas.

Escuchar a Bayer es una experiencia estimulante como pocas. Sus palabras se distinguen por lo ameno, la claridad, el rigor, la honestidad y ese afán didáctico tan propio del escritor que permite una comunicación con su público que otros conferencistas de prestigio difícilmente logran. Sus escuchas pasan gratos y didácticos momentos, no importa si son intelectuales, investigadores, alumnos, trabajadores o amas de casa.

Bayer se refiere más a hechos que a conceptos, lo cual de ninguna manera va en detrimento de la calidad de sus exposiciones. Repite y repite, sin redundar, porque la historia que a él le interesa es la que todas las oficialidades y hegemonías de casi todos los tiempos en Argentina – gubernamentales, académicas, periodísticas – han tratado de silenciar y olvidar. Su tarea es desenterrar para recordar y pedir justicia: visitar testigos y lugares, y desempolvar, entre otras antigüedades, archivos de prensa, para encontrar ahí las ofensas de que ha sido objeto el pobre y el marginado a lo largo de nuestra truculenta historia criolla. Traer a la luz aquello que los triunfadores de las batallas de clase en nuestro país no pueden reconocer sin sonrojarse y sin hacerse pasibles del escrutinio descubridor de verdades ocultadas de esta historia de los argentinos.
Leer todo el artículo - CerrarEl 24 de marzo es una fecha ideal para referirse a injusticias en nuestro país. Bayer vino para apoyar la inauguración de esta nueva emisora FM que se propone situarse al lado de la información para el pueblo – en oposición a los monopolios mediáticos que prevalecen hoy en día en la provincia y en el país – y que eligió salir al aire emblemáticamente, a 32 años del golpe del 76, el peor, el más cruel y sangriento de todos. El golpe en el que solo seis oficiales – informa Bayer – se negaron a obedecer las perversiones del gobierno de facto.

El autor de Severino Di Giovanni, Los anarquistas expropiadores y La Patagonia rebelde , entre otros, contó que aquel día nefasto el muñeco maldito (Jorge Rafael Videla) hacía la venia a la gente que lo saludaba en la Plaza de Mayo . Bayer no perdona a esa gente que salió de sus casas a saludar al flamante dictador, al máximo referente de lo que en Europa todavía se conoce como muerte argentina (las desapariciones), aunque, se encargó de aclarar, también nos ubican por las Madres .

El golpe del 76 fue el más sanguinario, sin dudas. Pero la historia argentina está plagada de inequidades similares, crímenes aberrantes, matanzas, y lo que es peor, premios y reconocimientos a los perpetradores de esos asesinatos. Los de la milicada procesista, con todo su horror, no fueron los únicos, ni de lejos. Y Bayer, casi en soledad entre sus colegas, se encarga en sus conferencias, artículos y libros, de recordárnoslo puntillosamente. Ya no limitado a nuestro país, abarca desde el genocidio a los pueblos originarios de América Latina a quienes los imperialistas ibéricos de los siglos de la conquista y la colonia esclavizaron y masacraron de modo bien occidental y cristiano hasta la matanza de armenios en Turquía, los gaseados del Holocausto, los quemados de Hiroshima para llegar a la paradoja extrema de la democracia con la obediencia debida de Raúl Alfonsín y los indultos de Carlos Saúl Menem.

De esto último Bayer tiene una anécdota para esta alevosía sancionada por un gobierno llegado al poder tras su triunfo en las urnas. Dice que los organismos de derechos humanos fueron a ver al radical Federico Storani y a Nilda Garré (hoy ministra de defensa de la presidente Cristina Fernández de Kirchner). Solo lograron hablar con el primero quien les confesó que cuando votó la ley de obediencia debida se le fue el alma . El autor deslizó que tal vez hoy en día el Papa Ratzinger se la pueda devolver en una misa especial para él.

Asimismo se refirió a muchos de nuestros próceres cuyos apellidos adornan avenidas, estatuas y localidades, y que en realidad afrentan a los pueblos originarios y ofenden la noción de memoria y justicia de cualquier argentino adepto a la verdad. En el siglo XIX tenemos, por ejemplo, a Bernardino Rivadavia, que contrató al coronel Federico Rauch para exterminar Ranqueles; a Juan Lavalle, cuyos soldados denigraron el cadáver de Manuel Dorrego destrozándole la cabeza después de fusilarlo. A Juan Bautista Alberdi que una vez dijo no conozco caballero o persona distinguida de origen indio ; a Estanislao Zeballos, el gran apologeta del genocidio indígena; a Domingo Faustino Sarmiento y sus tropelías anti-gauchas bien documentadas en sus propios libros y al Roca conquistador del desierto, el pionero de nuestra república fundada en el saqueo de tierras de indios. El Roca que repartió lo ajeno entre los antecesores del tenebroso orejón – José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía de Videla – a quienes les regaló la friolera de 2.500.000 hectáreas; también benefició a los Anchorena y a su propia familia. El botín de guerra, los niños de los nativos que fueron repartidos para servir a las familias de los invasores, constituye un antecedente inobjetable de los abominables robos de bebés consumados por los represores del 76.

Don Osvaldo repasa el siglo XX: se asentaban y continuaban llegando oleadas de inmigrantes con sus esperanzas y sufrimientos, pero también con sus luchas. El país los recibe con la ley 4.144 (la llamada Ley de Residencia), y ellos y sus pares criollos responden el 1ro. de mayo de 1904 con 70.000 obreros anarquistas marchando por las calles de La Boca. El entonces presidente Roca manda a reprimir y cae muerto el marinero Juan Ocampo de solo 18 años: su cadáver es secuestrado. Ninguna autoridad lo reconoce ¿Suena familiar? En 1909 sucede la Huelga de los Conventillos. El temible Ramón Falcón reprime y mata y el país le retribuye post-mortem colocando su nombre a escuelas y calles. Vienen la Semana Trágica, las huelgas en la Patagonia, las depredaciones de La Forestal. En 1930 comienza la seguidilla de golpes de Estado, el primero encabezado por José Félix Uriburu a quien le han hecho el honor de construirle el monumento más alto de la ciudad de Balcarce. Otra vergüenza por el estilo: el billete actual de $100 tiene el rostro del genocida Roca, el de 50 el de Sarmiento. Todas estas “bondades” de nuestra historia indican parte del camino a desandar, a reponer, a descubrir.

Aun nuestra joven democracia no se libra del ojo crítico del historiador. Los pecados democráticos de la Argentina se llaman Rico, Patti y Bussi, entre otros. El republicanísimo Partido Radical no se ha hecho una autocrítica ni pedido perdón por la Semana Trágica ni por las huelgas patagónicas de la década del 20 del siglo pasado y el peronismo debe cooperar sin cortapisas a la investigación de la Triple A.

A los intelectuales les pide ética y responsabilidad, además de ofrecerles su ejemplo de vida.

Al caer la tarde en el Festival de Conmemoración del 32° aniversario del golpe del 76 Bayer indica haberse enterado que un tal Carlos Rico, represor en tiempos del proceso, ha sido nombrado subsecretario de Seguridad de la Provincia. “No lo permitan” fue su consejo a las 800 personas congregadas en la Plaza Independencia para esta ocasión. Recordemos que los organismos de derechos humanos y otras organizaciones sociales y políticas de Mendoza continúan sin descanso su lucha por “no permitir” que este represor se mantenga en su puesto.

Bayer terminó su presentación con estas palabras dirigidas principalmente a nuestras queridas Madres:

No pudieron matar a nuestros queridos desaparecidos,
los transfiguraron en futuro.


Hugo De Marinis

La Quinta Pata