viernes, 11 de abril de 2008

La Pata Semanal: Osvaldo Bayer en Mendoza

Osvaldo Bayer El lunes 24 de marzo por la mañana, con motivo de la inauguración de la FM de LV8 Radio Libertador, se presentó en Mendoza el historiador y periodista Osvaldo Bayer. En la tarde también participó del Festival musical en conmemoración del 32° aniversario del golpe de Estado de 1976, celebrado en la Plaza Independencia de nuestra ciudad.

Bayer habló por más de una hora en la sala Paco Urondo de la radio frente a unas doscientas personas.

Escuchar a Bayer es una experiencia estimulante como pocas. Sus palabras se distinguen por lo ameno, la claridad, el rigor, la honestidad y ese afán didáctico tan propio del escritor que permite una comunicación con su público que otros conferencistas de prestigio difícilmente logran. Sus escuchas pasan gratos y didácticos momentos, no importa si son intelectuales, investigadores, alumnos, trabajadores o amas de casa.

Bayer se refiere más a hechos que a conceptos, lo cual de ninguna manera va en detrimento de la calidad de sus exposiciones. Repite y repite, sin redundar, porque la historia que a él le interesa es la que todas las oficialidades y hegemonías de casi todos los tiempos en Argentina – gubernamentales, académicas, periodísticas – han tratado de silenciar y olvidar. Su tarea es desenterrar para recordar y pedir justicia: visitar testigos y lugares, y desempolvar, entre otras antigüedades, archivos de prensa, para encontrar ahí las ofensas de que ha sido objeto el pobre y el marginado a lo largo de nuestra truculenta historia criolla. Traer a la luz aquello que los triunfadores de las batallas de clase en nuestro país no pueden reconocer sin sonrojarse y sin hacerse pasibles del escrutinio descubridor de verdades ocultadas de esta historia de los argentinos.
Leer todo el artículo - CerrarEl 24 de marzo es una fecha ideal para referirse a injusticias en nuestro país. Bayer vino para apoyar la inauguración de esta nueva emisora FM que se propone situarse al lado de la información para el pueblo – en oposición a los monopolios mediáticos que prevalecen hoy en día en la provincia y en el país – y que eligió salir al aire emblemáticamente, a 32 años del golpe del 76, el peor, el más cruel y sangriento de todos. El golpe en el que solo seis oficiales – informa Bayer – se negaron a obedecer las perversiones del gobierno de facto.

El autor de Severino Di Giovanni, Los anarquistas expropiadores y La Patagonia rebelde , entre otros, contó que aquel día nefasto el muñeco maldito (Jorge Rafael Videla) hacía la venia a la gente que lo saludaba en la Plaza de Mayo . Bayer no perdona a esa gente que salió de sus casas a saludar al flamante dictador, al máximo referente de lo que en Europa todavía se conoce como muerte argentina (las desapariciones), aunque, se encargó de aclarar, también nos ubican por las Madres .

El golpe del 76 fue el más sanguinario, sin dudas. Pero la historia argentina está plagada de inequidades similares, crímenes aberrantes, matanzas, y lo que es peor, premios y reconocimientos a los perpetradores de esos asesinatos. Los de la milicada procesista, con todo su horror, no fueron los únicos, ni de lejos. Y Bayer, casi en soledad entre sus colegas, se encarga en sus conferencias, artículos y libros, de recordárnoslo puntillosamente. Ya no limitado a nuestro país, abarca desde el genocidio a los pueblos originarios de América Latina a quienes los imperialistas ibéricos de los siglos de la conquista y la colonia esclavizaron y masacraron de modo bien occidental y cristiano hasta la matanza de armenios en Turquía, los gaseados del Holocausto, los quemados de Hiroshima para llegar a la paradoja extrema de la democracia con la obediencia debida de Raúl Alfonsín y los indultos de Carlos Saúl Menem.

De esto último Bayer tiene una anécdota para esta alevosía sancionada por un gobierno llegado al poder tras su triunfo en las urnas. Dice que los organismos de derechos humanos fueron a ver al radical Federico Storani y a Nilda Garré (hoy ministra de defensa de la presidente Cristina Fernández de Kirchner). Solo lograron hablar con el primero quien les confesó que cuando votó la ley de obediencia debida se le fue el alma . El autor deslizó que tal vez hoy en día el Papa Ratzinger se la pueda devolver en una misa especial para él.

Asimismo se refirió a muchos de nuestros próceres cuyos apellidos adornan avenidas, estatuas y localidades, y que en realidad afrentan a los pueblos originarios y ofenden la noción de memoria y justicia de cualquier argentino adepto a la verdad. En el siglo XIX tenemos, por ejemplo, a Bernardino Rivadavia, que contrató al coronel Federico Rauch para exterminar Ranqueles; a Juan Lavalle, cuyos soldados denigraron el cadáver de Manuel Dorrego destrozándole la cabeza después de fusilarlo. A Juan Bautista Alberdi que una vez dijo no conozco caballero o persona distinguida de origen indio ; a Estanislao Zeballos, el gran apologeta del genocidio indígena; a Domingo Faustino Sarmiento y sus tropelías anti-gauchas bien documentadas en sus propios libros y al Roca conquistador del desierto, el pionero de nuestra república fundada en el saqueo de tierras de indios. El Roca que repartió lo ajeno entre los antecesores del tenebroso orejón – José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía de Videla – a quienes les regaló la friolera de 2.500.000 hectáreas; también benefició a los Anchorena y a su propia familia. El botín de guerra, los niños de los nativos que fueron repartidos para servir a las familias de los invasores, constituye un antecedente inobjetable de los abominables robos de bebés consumados por los represores del 76.

Don Osvaldo repasa el siglo XX: se asentaban y continuaban llegando oleadas de inmigrantes con sus esperanzas y sufrimientos, pero también con sus luchas. El país los recibe con la ley 4.144 (la llamada Ley de Residencia), y ellos y sus pares criollos responden el 1ro. de mayo de 1904 con 70.000 obreros anarquistas marchando por las calles de La Boca. El entonces presidente Roca manda a reprimir y cae muerto el marinero Juan Ocampo de solo 18 años: su cadáver es secuestrado. Ninguna autoridad lo reconoce ¿Suena familiar? En 1909 sucede la Huelga de los Conventillos. El temible Ramón Falcón reprime y mata y el país le retribuye post-mortem colocando su nombre a escuelas y calles. Vienen la Semana Trágica, las huelgas en la Patagonia, las depredaciones de La Forestal. En 1930 comienza la seguidilla de golpes de Estado, el primero encabezado por José Félix Uriburu a quien le han hecho el honor de construirle el monumento más alto de la ciudad de Balcarce. Otra vergüenza por el estilo: el billete actual de $100 tiene el rostro del genocida Roca, el de 50 el de Sarmiento. Todas estas “bondades” de nuestra historia indican parte del camino a desandar, a reponer, a descubrir.

Aun nuestra joven democracia no se libra del ojo crítico del historiador. Los pecados democráticos de la Argentina se llaman Rico, Patti y Bussi, entre otros. El republicanísimo Partido Radical no se ha hecho una autocrítica ni pedido perdón por la Semana Trágica ni por las huelgas patagónicas de la década del 20 del siglo pasado y el peronismo debe cooperar sin cortapisas a la investigación de la Triple A.

A los intelectuales les pide ética y responsabilidad, además de ofrecerles su ejemplo de vida.

Al caer la tarde en el Festival de Conmemoración del 32° aniversario del golpe del 76 Bayer indica haberse enterado que un tal Carlos Rico, represor en tiempos del proceso, ha sido nombrado subsecretario de Seguridad de la Provincia. “No lo permitan” fue su consejo a las 800 personas congregadas en la Plaza Independencia para esta ocasión. Recordemos que los organismos de derechos humanos y otras organizaciones sociales y políticas de Mendoza continúan sin descanso su lucha por “no permitir” que este represor se mantenga en su puesto.

Bayer terminó su presentación con estas palabras dirigidas principalmente a nuestras queridas Madres:

No pudieron matar a nuestros queridos desaparecidos,
los transfiguraron en futuro.


Hugo De Marinis

La Quinta Pata

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