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miércoles, 31 de octubre de 2007

Año 1 Nro. 5 - Panorama desde el puente

Lo que le falta a nuestro medio y a sus habitantes para entrar de una vez por todas al anhelado primer mundo, amén de la eliminación de la inaceptable exclusión social y de la pobreza, que todavía molesta.


Cotidianas

por Hugo De Marinis

Fantasmas 1
Unos cuantos fantasmas recorren nuestro territorio provincial, aunque a decir verdad, recorren asimismo casi toda la geografía nacional: algunos de ellos son las monedas que le faltan a los quiosqueros, pero no solo a ellos. Los quioscos venden principalmente puchos, cuyos precios son como éstos: $3,10 (Philips Morris); $2,20 (Viceroy), $3,60 (Marlboro), y así. Si no tiene cambio justo, prepárese para recibir tanto la ira del vendedor como caramelos y/o chupetines que van a contribuir a desmantelar su dentadura. Remate y exhorto: largar el faso porque además del tabaco que le jode los pulmones se le va a poner la boca a la miseria y, lo que es mejor, se va a terminar ahorrando unos mangos, que serán buenos para otros menesteres.

Fantasmas 2 Leer todo el artículo - CerrarOtros que a menudo se vuelven fantasmas son los taxis y los remises, un mal típico de la capital mendocina. Si la guita que se ahorró en los puchos la quiere usar para tomarse un taxi, no lo intente en horarios pico: le costará un estrés inconducente para la salud del cuore por riñas con pares, ancianas y jóvenes damas acompañadas de infantes de corta edad. Hace unos días un señor foráneo con pinta de hombre de negocios se lamentaba de la ausencia de taxis en la parada de la intersección de Mitre y Colón. Necesitaba llegar a El Plumerillo antes de que se le piantara el avión. "Esto no pasa en otros lados", aducía urgido a quien lo quisiera escuchar y para escarnio del orgullo local. Remate y exhorto: con el ahorro en la compra de puchos y una cuota de inclusión en el circuito recientemente expandido pero aún bastante acotado de nuestra economía, se presentaría al individuo corriente el acceso a un módico crédito; con él, aquel que tenga uñas de pequeño empresario, que adquiera un taxi o remís. Secos estructurales, abstenerse; propietarios de taxis truchos, ojo al piojo.

Fantasmas 3
Mendoza tiene fama de bella y limpia, a pesar de las hecatombes sociales que la han herido y que le han creado más pobres que los que necesita. El contexto nacional económico poco la ha ayudado. La tal fama de bella y pulcra se le disuelve con apenas trascender el ámbito de lo privado -la señora urbana que pasa el lampazo-: baste visitar cualquier espacio público o emprender una mínima expedición extramuros. Si sale de la ciudad, empiezan a aparecer unos fantasmas corpóreos y no degradables encarnados en bolsas de plástico(*) a roletes en cuanto terreno baldío, vacío, natural o inculto haya disponible. El sabio Abderrahman Beggar -nuestro corresponsal marroquí- le recordó no hace mucho a una audiencia de país opulento que es un agravio mayor sumarle mugre a la pobreza. Convengamos que hay un número inaceptable de asuntos que tienen prioridad sobre el mantenimiento del aseo público. Pero la suciedad nos hace indignos y no hay por qué dejar que la levanten como bandera de combate contra el campo popular los privatizadores, milicos, gansos y conservetas de toda laya. Remate y exhorto: a todo aquel clase media que tire bolsitas de plástico u otros desperdicios después de un picnic, cañazo y multa (lo mismo al que no mantenga higiénicos los baños de restoranes o tire desperdicios en las acequias). Es mejor -en especial para los que poseen grados aceptables de conciencia- luchar contra el imperialismo y sus testaferros autóctonos, limpitos y bien peinados que desarrapados y roñosos.

Fantasmitas 4
Sin necesidad de abandonar el medio alcalino de su sala comedor, en compañía de su aparato de televisión, usted puede -si se desconcentra de la tarea del zapping- toparse con la imagen de una cara percudida, de ojos vivarachos y oscuros, pelos revueltos y carpinchos, de no más un metro de altura, en pleno acto de introducir su desnuda patita izquierda en un charco semi-congelado de barro podrido. No discierne este chico la diferencia entre salubre e insalubre, entre bolsas de plástico versus bolsas biodegradables. Muy probable -usted no lo sabe porque cambia de inmediato el canal para que el chico no exista- que esta postal vil de fantasmitas indigentes se reproduzca por doquier en la barriada popular o villa mendocina donde habita. Sí, de Mendoza, la bella y pulcra. Ahicito nomás de la sala donde usted se encuentra tan cómodo y seguro (o inseguro) junto a su servicial televisor. ¿De dónde salieron? ¿Qué, quién los trajo?(**) Remate y exhorto: Vergüenza. Incuria, que algunos nombren el brillo de los indicadores macroeconómicos, la pulcritud del balance fiscal, lo saludable de la acumulación de divisas, entre otros, y no pierdan el sueño ni las esperanzas en el género humano, ni las ganas de mirar el sol ni de mandarse un suspiro. Que suspendan todo y socorran ya a estos pibes descalzos cuyas estampas debieran corroerles -a ellos- las tripas en primer lugar y luego el alma, si es que les queda.

Fantasmas 5
"Estas elecciones que vienen serán las más tristes de las que tengo memoria", se quejaba el amigo Mario R., una noche fría de agosto. Reflexión ésta que conduce a la identificación de un quinto fantasma: un político piola, íntegro, en quien se pueda confiar, a quien se pueda votar. Vemos que se amontonan como rara vez antes, peróneos y radichetas junto a otros pelajes del espectro partidario en cenáculos clausurados a la participación masiva y/o popular. Han cambiado los tiempos, qué duda. El partido eclesiástico acusa al oficialismo de autoritarismo y de la falta de distribución de la riqueza, entre otros asuntos, y le contestan que quién autoriza a la Iglesia, callada cuando debía haber gritado, de venir ahora de erigirse en juez de la puesta en acción de un país en serio. Nada sobre el supuesto autoritarismo ni de la alegada falta de distribución. Al candidato ganador de las elecciones para gobernador en La Rioja se le cuestiona el clientelismo de su campaña y responde que en su provincia, a la que ha caminado a conciencia, le faltan baños, de ahí su repartija de inodoros, bidés, lavabos y demás. En cambio Menem, dicen los sagaces, pierde por el airado rechazo popular a sus remeras y chupetines cachacientos. Del clientelismo, ahí queda. Remate y exhorto: menos mal que ha sucedido la reaparición providencial (aunque tardía) del copado Pino Solanas y su Proyecto Sur, uno de los últimos caballeros en pampas ahítas de politicastros confusos, cascotes y venales. Pero cuidado con los centristas y centroizquierdistas que se quieren acercar (Stolbizer, Binner, Giustiniani), no vaya a ser que se repita el affair Chacho Álvarez.

Fantasmas 6
Las colas, más que fantasmas parecen serpientes -que ojalá fueran marinas o emplumadas- con las que el tipo de a pie se topa en distintas y abundantes circunstancias. Por ejemplo: si uno va al banco a retirar el propio vento (jubilación, salario, ahorros, etc.), cola; en el cajero automático, cola; si se quiere abonar un servicio en un rapi-pago o similar, cola. Si va a Garbarino a comprarse un electrodoméstico lo atienden de inmediato, pero después hay que hacer cola para que le verifiquen la factura y otra más para retirar la mercancía; si pretende conseguir una entrada para Serrat-Sabina en la misma tienda la cola se convierte en el Leviatán; si quiere cargar la red-bus en los lugares donde lo hacen, no puede faltar un cartelito que diga: "haga cola para cargar la red-bus"; si usted es un niño y quiere subirse a la calesita, cola. Para sacar el D.N.I., cola; para hacer un trámite en la telefónica, cola. Ni mencionemos las amansaderas si se siente enfermo y precisa recurrir a la guardia de un hospital. Remate sin exhorto: ¿Es acaso tan formidable la demanda (que genera inflación) de productos y servicios que la oferta no da y para todo hay que hacer cola? ¿Qué pasa con el tiempo precioso del ciudadano, del cliente, del vecino al que menta Macri? Qué barbaridad.

(*) Frey Betto advierte que en la naturaleza, el plástico se toma 500 años en descomponerse, los chicles 5; la madera pintada 13; el vidrio un millón y el caucho tanto que mejor no enterarse ("Con muy poco se puede hacer mucho" Suplemento Cash, p. 7. Página 12, 26 de agosto de 2007). En Mendoza, a partir de 2008 y gracias a la ley 7.319 supermercados y otros negocios deberán entregar bolsas no solo biodegradables sino también oxibiodegradables, degradables e hidrobiodegradables. Todo aquel que no cumpla, dicen, les cobrarán flor de multa. Las cadenas Jumbo, Vea y Walmart ya comenzaron a proveer a sus clientes con estas bolsas amables (Vargas, Cintia, "Avance con las bolsas degradables" Diario Uno p.14, 31 de agosto de 2007). Admirable que estas mega-empresas se preocupen así en no ensuciar nuestro vapuleado medio ambiente. Pero ruin que embadurnen el ambiente laburante con el tipo de empleo basura que ofrecen y con la resistencia que presentan cuando surgen delegados representativos entre sus trabajadores. Preguntarle si no a Martín Blacki Falcón y a Jorge Chazarreta de Walmart y Carrefour respectivamente (allá lejos, en Avellaneda, provincia de Buenos Aires) que padecen atropellos y discriminaciones cobardes por intentar dignificar el estatus laboral de sus compañeros trabajadores.
(**) En los albores de la década del 70 había unas 40 villas inestables habitadas por alrededor de 15.000 personas (Baraldo, Natalia: "Conflictos y organización barrial en tiempos del cielo y del asalto" p. 41, en Natalia Baraldo et al: Mendoza 70, tierra del sol y las luchas populares, Bs. As., Manuel Suárez editor, 2006) ¿Cuántas villas y cuántas personas habrá en ellas en pleno 2007, luego de veintitantos años de democracia?

La Quinta Pata

Año 1 Nro. 5 - En todos lados se cuecen habas

Montebello - Cumbre del TLCAN

Decepción en Canadá tras la Cumbre de las Américas


por Adriana Spahr

Se ha dicho que las conferencias cumbres se recuerdan más por sus fracasos que por sus logros y si esto es así la tercera Cumbre de los países miembros del TLCAN -NAFTA por sus siglas en inglés- celebrada en Québec la semana pasada, tiene todos los ingredientes para ser recordada por sus fiascos por muchos años. La reunión fue catalogada de antidemocrática, el primer ministro Steven Harper acusado de no defender los intereses de Canadá y la policía de fomentar los disturbios introduciendo infiltrados y provocadores entre los manifestantes.
La conferencia tuvo de todo menos transparencia. El evento se llevó a cabo a puertas cerradas y sólo treinta corporaciones, entre ellas General Electric y Walmart tuvieron acceso a ella. Los periodistas canadienses tuvieron que acudir a medios oficiales de Estados Unidos para acceder a la información -al embajador estadounidense en particular- y no a un representante canadiense. El embajador estuvo a cargo de responder las preguntas de la prensa local.
Leer todo el artículo - CerrarLos canadienses son amables pero no tontos. A muchos no se les escapa el hecho de que la soberanía canadiense está en peligro y sus intereses muy mal representados por el primer ministro conservador Steven Harper. Éste no sólo delegó la atención de los medios de comunicación locales al país vecino, sino que fracasó en garantizar frente al poderoso vecino la soberanía de Canadá en el Ártico. Estados Unidos sigue manteniendo que el tránsito en esta la región es de derecho internacional y sólo unas pocas islas constituyen soberanía canadiense. Ante esta tibia actitud, parte de la oposición al partido gobernante opina que difícilmente Harper haya puesto objeciones en el proyecto de "compartir las aguas" impulsado por las corporaciones. Éstas, principales impulsoras de la integración regional, consideran imprescindible redistribuir las aguas canadienses (20 % del agua en el mundo) con los otros dos integrantes del acuerdo a fin de paliar su escasez.

Si estos temas son preocupantes, lo que más ha perturbado a los canadienses fue la infiltración flagrante de la policía en el seno de las movilizaciones que se concentraron para repudiar la dañina integración regional y la invasión de Estados Unidos a Irak.
Hubo choques entre la policía y algunos manifestantes que redundaron en algunos lastimados y otros pocos detenidos. Los primeros comentarios de los medios de comunicación acusaban a los manifestantes de provocar a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, poco después de los incidentes un video colgado en YouTube empezó a recorrer algunos medios de comunicación demostrando a quien quisiera ver que los instigadores fueron nada más y nada menos que policías vestidos de paisanos que simulaban ser parte de los movilizados. Los sitios de Internet en los que se ve a los guardianes de la ley en plena acción de instigar a los otros a provocar y hacer daño, son los siguientes:     ► Ver video-1 en YouTube     ► Ver video-2 en YouTube

Los primeros comentarios oficiales fueron negar la versión de YouTube, pero ante la evidencia no les quedó más remedio que aceptar responsabilidad. El Ministro de Seguridad Pública defendió la legitimidad de los infiltrados, insistiendo que los oficiales no estaban incitando a la violencia sino tratando de prevenirla.
Pero el video muestra a los infiltrados con las caras tapadas con pañuelos y piedras en las manos apuntándoles a la policía antimotines y al líder sindicalista David Coles (de traje en la foto) interponiéndose y pidiéndoles que suelten las piedras y se alejen. Los espías no sólo se niegan sino que lo insultan de arriba a abajo.
El inspector de la policía Provincial de Québec manifestó que el video no muestra toda la historia y que los oficiales de la policía tenían las piedras en las manos por cobertura pero que no había intención de usarlas en ninguna agresión. El inspector enfatizó que el trabajo de infiltración es legitimo, estándar y parte de la labor policial "Hay métodos o procedimientos que necesitan ser cambiados, o ajustados pero pueden estar seguros que se seguirán haciendo", agregó.

De manera similar se manifestó el ministro de Seguridad Pública, quien se negó a comentar sobre la relación entre la policía nacional RCMP (Policía Montada), encargada de la seguridad, y los infiltrados pertenecientes a la policía provincial. Destacó que ninguna fuerza de seguridad hace uso de la violencia ilegítima y que los policías habían sido descubiertos porque precisamente no eran los que tiraban las piedras. Esta pobre excusa dio lugar a varias réplicas. Varios periodistas en el lugar del hecho comunicaron que no observaron que se tiraran demasiadas piedras sino hasta después del incidente con los infiltrados. El bloque negro (Black Block) tildado de "extremista" agregó que los tres policías habían intentado inducirlos a que actuaran más agresivamente en contra de la policía. Por su parte, el manifestante David Coles fue más lejos al acusar a los políticos de dirigir a la policía en su afán de desprestigiar a los grupos de oposición y pidió una investigación de este hecho y de los incidentes ocurridos en otras ocasiones como cuando se celebró la reunión de la APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico) en Vancouver, en 1997, durante la cual, para el líder sindical, ocurrieron disturbios graves que tendrían la misma procedencia.
El problema subsiste y sigue preocupando al ciudadano canadiense que no puede creer que una policía creada para "servir y proteger" se transforme sin más en una banda que orilla la mera delincuencia. Lo que no parece dar lugar a dudas es que hay otras infiltraciones ordenadas por el poder de turno para desacreditar a aquellos que se manifiestan o protestan en contra de las arbitrariedades del gobierno canadiense, la impunidad de Estados Unidos y el brazo largo de las multinacionales. Al fin de cuentas en todos lados se cuecen habas.

La Quinta Pata