lunes, 10 de noviembre de 2008

Trabajo y jubilaciones dignas

Oscar Mengarelli - CTA de Córdoba

Oscar Mengarelli
*
El sistema de AFJP consolidó una verdadera estafa previsional. Lejos de brindar una prestación digna, las administradoras especularon con los aportes de los trabajadores. Cuando la apuesta financiera fue ganadora ganaron ellos, las AFJP y los bancos, y cuando fue perdedora no perdieron ellos, sino los jubilados y aportantes.

Durante los catorce años que duró este sistema de saqueo privado, los bancos se quedaron en concepto de comisiones con ganancias que los especialistas calculan entre 9 a 12.000 millones de dólares, ya que las comisiones de las AFJP nunca bajaron del 30% de los aportes y en algunos casos hasta alcanzaron el 38%.

En la actualidad los afiliados al sistema de capitalización son 9,5 millones de personas, de las cuales aportan sólo 3,6 millones; los beneficios abonados por dicho sistema son 445.000. En el sistema estatal de reparto hay 3,7 millones de afiliados activos y se abonan 4,7 millones de jubilaciones. De los 445.000 beneficiarios del sistema privado, casi el 80 % requiere algún tipo de asistencia del Estado para alcanzar un haber mínimo.

Con la privatización del sistema previsional el Estado argentino transfirió aportantes activos a las AFJP, lo que trajo aparejado un enorme déficit fiscal, debido a que el sector público siguió pagando a los jubilados de ese momento.

Para cubrir ese déficit el Estado recurrió al endeudamiento mediante la emisión de títulos públicos que paradójicamente compraban las AFJP con el dinero que los mismos trabajadores ingresaban con anterioridad al Tesoro Nacional sin costo alguno.

Por esta bicicleta financiera el Estado pago tasas de intereses entre 1994 y 2001 por 66.500 millones de dólares, mientras que las AFJP tuvieron ganancias por valores de 41.300 millones de dólares. Lo más patético fue que el Estado Nacional tuvo que aportar para completar el miserable haber que las AFJP pagan a los actuales jubilados privados.
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Hoy a 14 años de esa fabulosa entrega, que tiene nombres y apellidos como Carlos Menem, Domingo Cavallo, centenares de políticos, gobernadores, sindicalistas convertidos en empresarios que construían sus propias AFJP, los propios empresarios privados, y los gurúes financieros del neoliberalismo en Argentina, traidores de lesa patria, es el Estado Nacional quien debe rescatar el sistema para que lo jubilados mejoren sus haberes miserables.

¿Por qué podemos volver al Estado?

Porque antes hubo lucha y resistencia. Recordemos que en enero y febrero de 1994 la CTA y organizaciones de jubilados levantamos, bajo el sol calcinante, un millón y medio de firmas en defensa del sistema de reparto en todo el país.

En Córdoba recolectamos 64.000 firmas, junto a la Federación de Jubilados liderada entre otros por Horacio Vázquez, María Elena, Lelio Nóbrega, y al inolvidable compañero Twentiman, ya fallecido – a quien rescatamos en su memoria aquí en homenaje a su militancia-, en un esfuerzo que se realizó en diferentes ciudades de la provincia. Esta lucha nacional logró que sobrevivieran el sistema de reparto aunque en desiguales condiciones y el sistema privado.

El regreso del sistema previsional al Estado, supone la transferencia de 97.000 millones de pesos que administran las AFJP y las arcas previsionales públicas concentrarán 11.700 millones de pesos al año.

De cara al debate nuestra Central, que siempre luchó contra todo tipo de privatización y por ende exige la vuelta al Estado de todos los sectores estratégicos, políticos y económicos, propone frente a la estatización previsional que:
1.- El presupuesto de seguridad social vuelva con total autonomía financiera del presupuesto nacional.
2.- Además de una comisión bicameral para control de los fondos, se conforme un directorio cuadripartito, integrado por representantes de los trabajadores nucleados en las centrales sindicales, el Estado y los empleadores.
3.- Que haya control sobre las inversiones, determinando qué tipo de operaciones se pueden realizar con el dinero acumulado en el fondo de garantía de sustentabilidad del régimen previsional público de reparto.

Según estiman expertos la ecuación favorable para sostener una prestación digna e ideal, debería haber por cada jubilado 6 a 8 aportantes y que el tope mínimo sería cada 4 aportantes un jubilado.

A partir de lo expuesto debemos demandar desde el campo popular y tanto el Estado como el Gobierno Nacional deberían resolver en forma urgente, el fin del trabajo en negro, precarizado e indecente.

Es urgente terminar con la evasión, no sólo por un deber ético, sino como una meta que permitiría beneficiar a todos los entes recaudadores, y en cuanto al sistema previsional estaríamos acercándonos a la ecuación antes descripta. Sólo habrá jubilados con previsión decente y digna si hay trabajadores con trabajo decente y digno.

El debate continuará en la Cámara de Senadores tras la reciente aprobación en Diputados. Sin embargo desde el campo popular ratificamos nacionalmente hace días en la Constituyente Social de Jujuy, que ya no delegamos más, por lo tanto exigimos asignaciones familiares para todos los niños, jubilaciones para todos nuestros viejos, dignidad y distribución de la riqueza.

Esos seguirán siendo los objetivos de nuestras luchas.

* Secretario General de la CTA de Córdoba

ACTA, 10 – 11 – 08

La Quinta Pata

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