domingo, 9 de noviembre de 2008

Expertos alertan sobre amenazas a la Amazonía

Caracas. Políticos y estudiosos venezolanos advirtieron que más allá de connotaciones ambientalistas y económicas, la defensa de la Amazonía es una lucha básicamente contra un modelo de explotación que pone en peligro hoy a la humanidad.

El diputado Eddy Gómez, presidente del grupo venezolano del Parlamento Amazónico aseguró que mientras exista el concepto de imperio, la Amazonía está en peligro, con sus enormes riquezas minerales, acuíferas, biológicas y humanas.

Al presentar la revista Amazonía, editada por el Parlamento Amazónico Venezolano, en la IV Feria Internacional del Libro de Venezuela, Gómez recordó que la explotación minera indiscriminada ha contaminado ya a medio millón de indígenas.
Precisó que el mercurio utilizado en la extracción del oro contamina peces, que a su vez enferman aves que los consumen, lo que –además de la deforestación- implica un atentado contra la vida en que participan sectas pseudos religiosas como Nuevas Tribus.
Gómez apuntó que muchas de esas organizaciones sirven de manto a geólogos y otros especialistas cuyo objetivo es estrictamente material, a partir de un modelo capitalista de explotación.

En este contexto, Humberto Márquez y Luis Ernesto Gómez, director y subdirector de la revista, respectivamente, resaltaron la importancia de hacer conciencia sobre el fenómeno, uno de los objetivos de la Amazonía, editada en colaboración con Prensa Latina.
Coincidentemente, el antropólogo Ronny Velásquez consideró imprescindible trabajar por la defensa de los pueblos que viven en la región compartida por ocho países suramericanos.

Sólo en la región correspondiente a Venezuela, recordó, habitan 22 de las 40 etnias existentes en el país, entre ellos los yanomami, quienes luchan por mantener sus costumbres de cientos de años y elementos de su cultura como el idioma.
También el escritor y periodista Modesto Emilio Guerrero alertó que la Amazonía, poéticamente considerada la última inspiración del espíritu humano en realidad pudiera ser el último drama de la humanidad si los imperios consiguen sus propósitos.
Se trata, apuntó, de salvar más de ocho millones de kilómetros cuadrados de enorme diversidad biológica, minerales y agua de la voracidad de empresas trasnacionales de varios países con planes sistemáticos para su explotación indiscriminada desde 1853.

PL, 09 – 11 – 08

La Quinta Pata

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